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domingo, junio 10, 2007

Nacionalismo... esa común enfermedad (I)

El nacionalismo es una manera de autoceptuarse, haciendo propios unos rasgos culturales que como todos los constructos de esta índole son lo que son por casualidades causadas por la geografía; el clima; los recursos; los vecinos y la historia.

Como le ocurre a las personas, los grupos tienen momentos en su historia en los cuales viene bien, para reconocerse en una vida que es diversa por naturaleza, aferrarse a constructos culturales, considerándolos valores fundamentales y fundacionales que les diferencian del resto de grupos, identificándoles. Y así decimos que somos de este u otro sitio, de este o aquel grupo humano, y asumimos el uso de modelos de vestido; modelos de hábitat o gastronómicos, como elementos diferenciadores –tantas veces distanciadores- cuya preservación merece, en ocasiones, los mayores esfuerzos. Somos así. Necesitamos referentes para sostenernos en la incierta y efímera existencia.

Unas veces porque nos sentimos agredidos y otras porque somos agresores, los constructos culturales a través de los cuales nos referenciamos se hacen iconos –antes se me olvido referirme a la religión como constructo cultural identitario, pero ahora no- y al hacerse iconos los subimos a los cielos, haciéndose así la Patria o la Nación; construyéndose así los “altares patrios”; los “sentires patrios”; los “honores patrios”… y todos esos conceptos filosóficos que por sencillez natural de las personas y por intereses manipuladores de quienes manejan el poder, se convierten de filosofía en dogma incontestable y sobrehumano, pasando así a ser factor de bloqueo del pensamiento y del conocimiento expansivo –por ampliación- generando que de filosofía –que fue- pase a ser religión sagrada. Por eso las religiones y el nacionalismo suelen tener tanto camino andado, de la mano… cuando no del abrazo que les funde… para hacer así, por ejemplo, Estados por elección de Dios –que alguno hay por ahí-


El nacionalismo es peligroso por perjudicial porque es encorsetante e incluso simple.

… continuará.



La foto es de Nick Hwang. Pero la que me hubiera gustado insertar es esta otra, que no se deja copiar, pero que puede verse en el sitio de soulsister (que recomiendo ver)

sábado, abril 28, 2007

Política, obispos y contradicciones


En España, y supongo que en tantos otros lugares, los obispos niegan su participación política. Pero la tienen.

Por algún motivo, más bien comercial, les interesa hacer ver que su participación en la sociedad está más allá de la política, como si tal cosa pudiera llegar a darse en la vida. Sociedad y política son la misma cosa y no creo que Dios –si fuera o fuese- tenga interés alguno en separarlas.

La filosofía, que en la religión se hace dogma, nos sirve para explicar y entender la vida. La política es también filosofía, claro; porque está fundada también en valores, por tanto en explicaciones de las actuaciones que se tienen y que se fomentan. De las ideas, en definitiva, que inspiran los actos. Bipolaridades y degeneraciones administrativas públicas aparte.

Los obispos opinan porque piensan y estiman mejor o peor ésta o aquella acción; ésta o aquella idea; ésta o aquella forma de explicar la vida. Los obispos opinan porque pensando como piensan suponen que opinar vale para que otras personas vean su punto de vista. Y todo eso está muy bien. Es bueno y deseable que sea lícito que todos los seres humanos pensemos y haciéndolo expresemos opiniones, suposiciones o hipótesis y valores. En eso consiste la libertad de expresión.

Los obispos españoles están preparando para el otoño próximo, en su Estado Vaticano, un acto de beatificación masivo de lo que denominan “mártires” de España. Lo cuenta El País. Una fiesta, dicen que quiere que sea. Y está bien. Festejar es algo que caracteriza nuestra humana condición, es muestra de nuestra creatividad. Espero que se diviertan.

No obstante hay algo que no comparto –y ese algo es el motivo del post, claro-

Beatificar o no beatificar, eso allá ellos. Pero como quiera que son los obispos muy dados a opinar sobre las cosas de la condición humana y los comportamientos sociales y políticos, yo, que no soy más, ni menos, que un simple mortal pensador y opinante también, como ellos, reflexiono ante la noticia en el sentido siguiente.

La muerte violenta, consecuencia de actos de barbarie sectaria o de poder, cometidos por grupos más o menos formales, influenciados por primarias estructuras mentales –por poca filosofía y por mucho dogma quizás- son en todos los casos execrables. El derecho a la vida será siempre digno de defensa en cualquier caso y situación.

Entonces, por qué usan el tiempo los obispos beatificando a unas personas, “hermanas en la fe” dicen, y olvidando necesariamente a otras, seguro que hermanas en Dios –en su caso- muertas también por pensar como quiera que pensaban y caer en manos de grupos más o menos formales… etcétera, etcétera

Si el derecho a la vida y a la libre expresión son valores defendibles siempre, beatificar o como quiera que se desee exaltar, a solo unas personas olvidando que, quien hoy –o en el próximo otoño- eleva “mártires”, hoy –no sé si en el próximo otoño- sigue sin mostrar la máxima repulsa por la pena de muerte como medida legal; es una contradicción. ¿O es que unos muertos son mejores que otros…? No quiero pensar que piensan eso. Lo espero por el bien de sus almas, que al fin y al cabo es lo que importa.




la foto es de Mental_Noise´s

sábado, febrero 10, 2007

Sufi



...Borracho sin beber vino; saciado sin haber comido; abstraído, mal alimentado, insomne; un rey vestido de harapos; un tesoro enterrado bajo escombros; no hecho de aire ni de tierra; un mar sin orillas; poseedor de cien soles y estrellas y lunas; conocedor de la verdad universal que no se aprende en libros.


La foto es de NikAt