domingo, mayo 27, 2007

El abuso solo genera ansia de justicia





Y el ansia de justicia es en el caso palestino, enorme. Porque enorme es el daño que ha causado Israel desde 1948 al pueblo y la tierra que ocupan.

La política de “tierra quemada” que practica el Gobierno de Israel mediante su aparato militar alcanza a los cultivos de olivo. Las fotos son de Jaume d’Urgell y permiten entender perfectamente los efectos de esas prácticas que acrecienta el mal ánimo, cuando no la rabia o la furia. Porque el objetivo es diezmar y sojuzgar a un pueblo y su cultura, valiéndose de la fuerza de guerra. No obstante, el problema para Israel y quienes le alientan es que ese pueblo no se deja sojuzgar y que esa cultura es compartida por millones de otros seres humanos que ven en la justa causa Palestina, también su causa.

La paz no se podrá alcanzar con estas prácticas. Así solo se acrecienta el odio y el rencor de quienes reclaman sus tierras ocupadas por inmigrantes llegados desde Europa y América, amparados en el derecho, dicen, que les da el haberles sido donadas –las mismas tierras- directamente por Dios.

Claro que sin el apoyo de Inglaterra y, sobre todo, de los Estados Unidos, esa donación celestial no hubiera podido perfeccionarse en derecho internacional; pero ya vemos que Dios se vale de distintas vías, y sobre todo de distintas técnicas y tecnologías de guerra para materializar sus acciones, sus designios –nada divinos-

sábado, mayo 12, 2007

"Quiero que cuando una mujer abra las piernas sepa por qué lo hace"


Es el titular de una buena entrevista que publica El País y que recomiendo leer.

La entrevistada es Maima Mahamud, directora de la Escuela de Mujeres (www.mujeresdajla.org) y Secretaria de Estado para Asuntos Sociales y Promoción de la Mujer de la República Árabe Saharaui Democrática.

La entrevistada me parece una magnífica persona por lo que dice... y por cómo lo dice.

Para leer la entrevista... aquí.



La foto es de gelo papas

sábado, abril 28, 2007

Política, obispos y contradicciones


En España, y supongo que en tantos otros lugares, los obispos niegan su participación política. Pero la tienen.

Por algún motivo, más bien comercial, les interesa hacer ver que su participación en la sociedad está más allá de la política, como si tal cosa pudiera llegar a darse en la vida. Sociedad y política son la misma cosa y no creo que Dios –si fuera o fuese- tenga interés alguno en separarlas.

La filosofía, que en la religión se hace dogma, nos sirve para explicar y entender la vida. La política es también filosofía, claro; porque está fundada también en valores, por tanto en explicaciones de las actuaciones que se tienen y que se fomentan. De las ideas, en definitiva, que inspiran los actos. Bipolaridades y degeneraciones administrativas públicas aparte.

Los obispos opinan porque piensan y estiman mejor o peor ésta o aquella acción; ésta o aquella idea; ésta o aquella forma de explicar la vida. Los obispos opinan porque pensando como piensan suponen que opinar vale para que otras personas vean su punto de vista. Y todo eso está muy bien. Es bueno y deseable que sea lícito que todos los seres humanos pensemos y haciéndolo expresemos opiniones, suposiciones o hipótesis y valores. En eso consiste la libertad de expresión.

Los obispos españoles están preparando para el otoño próximo, en su Estado Vaticano, un acto de beatificación masivo de lo que denominan “mártires” de España. Lo cuenta El País. Una fiesta, dicen que quiere que sea. Y está bien. Festejar es algo que caracteriza nuestra humana condición, es muestra de nuestra creatividad. Espero que se diviertan.

No obstante hay algo que no comparto –y ese algo es el motivo del post, claro-

Beatificar o no beatificar, eso allá ellos. Pero como quiera que son los obispos muy dados a opinar sobre las cosas de la condición humana y los comportamientos sociales y políticos, yo, que no soy más, ni menos, que un simple mortal pensador y opinante también, como ellos, reflexiono ante la noticia en el sentido siguiente.

La muerte violenta, consecuencia de actos de barbarie sectaria o de poder, cometidos por grupos más o menos formales, influenciados por primarias estructuras mentales –por poca filosofía y por mucho dogma quizás- son en todos los casos execrables. El derecho a la vida será siempre digno de defensa en cualquier caso y situación.

Entonces, por qué usan el tiempo los obispos beatificando a unas personas, “hermanas en la fe” dicen, y olvidando necesariamente a otras, seguro que hermanas en Dios –en su caso- muertas también por pensar como quiera que pensaban y caer en manos de grupos más o menos formales… etcétera, etcétera

Si el derecho a la vida y a la libre expresión son valores defendibles siempre, beatificar o como quiera que se desee exaltar, a solo unas personas olvidando que, quien hoy –o en el próximo otoño- eleva “mártires”, hoy –no sé si en el próximo otoño- sigue sin mostrar la máxima repulsa por la pena de muerte como medida legal; es una contradicción. ¿O es que unos muertos son mejores que otros…? No quiero pensar que piensan eso. Lo espero por el bien de sus almas, que al fin y al cabo es lo que importa.




la foto es de Mental_Noise´s

sábado, abril 21, 2007

Aprendizaje y ayuda


[el ser humano] se experimenta a sí mismo, sus pensamientos y sentimientos como algo separado del resto, una especie de ilusión óptica de nuestra conciencia. Esta ilusión es como una cárcel que nos restringe a nuestros deseos personales y al afecto por pocas personas próximas a nosotros. Nuestra tarea debe consistir en liberarnos de esta cárcel ensanchando nuestro círculo de compasión, para abrazar a todas las criaturas vivientes y la totalidad de la naturaleza en su belleza

A. Einstein, citado por Peter Senge en "La Quinta Disciplina, El arte y la práctica de la organización abierta al aprendizaje" -GRANICA-

El título de la entrada y la foto son de Memo Vasquez. Recomiendo leer el pie de foto en su sitio en Flickr